
Leonardo Sánchez, inmigrante dominicano de 46 años, murió apuñalado durante una aparente disputa con varias personas en una acera cerca de la calle East 183 y Grand Concourse, en Fordham, El Bronx (NYC) al amanecer del domingo.
El grupo se dispersó y se marchó en varios vehículos, según informó la Policía de Nueva York. No se han realizado detenciones. La hermana de la víctima, Patricia Sánchez (51) está dolida y también indignada por la cultura de los locales que operan fuera del horario permitido, algo que, en su opinión, fomenta la violencia.
“La policía tiene que hacer algo con todos esos lugares que abren fuera de horario y asegurarse de cerrarlos”, dijo la hermana al Daily News. “Le pido a nuestro nuevo alcalde que supervise esos sitios. Que se asegure de acabar con todos esos lugares ilegales, porque están destruyendo familias. La gente está intoxicada con drogas y alcohol; no razonan bien”.
Sánchez fue apuñalado alrededor de las 6:45 a. m. del domingo, tras una reunión en un local cercano al lugar de los hechos. Los servicios de emergencia lo trasladaron de urgencia al Hospital St. Barnabas, pero no pudieron salvarlo. Vivía con su madre, cerca de donde residía su hermana en el Alto Manhattan.
Horas antes había ido a buscar a su hermana -quien padece una afección cardíaca- al Hospital Mount Sinai tras recibir el alta a las 2 a.m. del domingo, y la llevó a su casa en Hamilton Heights.
Sánchez tenía dos hijas que no vivían con él. Los registros públicos indican que cumplió dos penas de prisión en Manhattan por venta y posesión de drogas cuando era joven. Su última liberación fue en 2012.
“No puedo decir que hubiera logrado enderezar su vida por completo”, admitió su hermana. “Sé que tenía problemas con el alcohol; nosotros, como familia, lo sabíamos. Pero no era una persona que mereciera ser asesinada. Nadie merece ser asesinado”.
El occiso nació en República Dominicana y llegó a Estados Unidos cuando era adolescente. La familia está organizando un funeral en la ciudad de Nueva York y otro en su país natal, a donde planean trasladar sus restos. “Estamos pasando por un momento muy difícil”, añadió Juana Almonte, su prima de 73 años. “Duele mucho”.
Este caso representa el 8vo homicidio registrado este año en el Precinto 46, más de los doble de los 3 ocurridos para esta misma fecha el año pasado, lo que supone un aumento de 167% según las estadísticas del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD).
En total en El Bronx los homicidios han disminuido ligeramente: se contabilizan 50 víctimas en lo que va de año, frente a 55 registradas a estas alturas del año anterior, una caída del 20%.
No se han realizado arrestos ni identificado sospechosos. Quien posea información debe llamar a 1-800-577-TIPS (8477) y en español 1-888-57-PISTA (74782). También a través de la página crimestoppers.nypdonline.org o por mensaje de texto a 274637 (CRIMES), seguido por TIP577. Todas las comunicaciones son estrictamente confidenciales.
En un caso similar, en mayo el dominicano Luis Almanzar murió apuñalado a los 34 años afuera de su edificio residencial en el sector Fordham Manor de El Bronx (NYC). Según sus familiares, regresaba a casa de un partido de los Yankees cuando una pelea frente a su vivienda se tornó mortal.
Este mes Kemal Karakatal, inmigrante de Turquía, falleció tras recibir un puñetazo en el rostro en una calle de Brooklyn (NYC) propinado por un desconocido a quien le reclamó haberle faltado el respeto a su esposa, según la policía y su familia.
A pesar de que NYC reporta una cifra récord a la baja de homicidios y tiroteos, la violencia con armas de fuego y blancas sigue siendo constante. Algunas víctimas son alcanzadas al azar en calles, escuelas, el transporte público, edificios, negocios y hasta dentro de hospitales. Los enfrentamientos suelen estar vinculados con batallas entre pandilleros por el territorio y los sospechosos a veces se incriminan al alardear y publicar sobre sus crímenes en las redes sociales.
En particular los apuñalamientos siguen sacudiendo la ciudad. La tendencia pareciera ser menos personas baleadas, pero más acuchilladas. Hasta finales de septiembre de 2024 más de 65 personas murieron por arma blanca ese año, por encima de 54 a ese mismo momento en 2023. Eso dejó un promedio de que cada semana un neoyorquino había perdido la vida por armas blancas.
En mayo Dulce Hernández (28) fue detenida en el aeropuerto JFK en Nueva York tras llegar en un vuelo procedente de México como sospechosa de haber apuñalado mortalmente a su novio Ramón Vásquez en una calle en El Bronx (NYC) en marzo. A fines de abril, también en ese condado, Jonathan Melo, adolescente de 17 años, murió tras recibir una puñalada en la espalda a plena luz del día. Además dos hombres fueron apuñalados -uno de ellos mortalmente- a las afueras de un centro de atención para personas sin hogar en Hell’s Kitchen en Midtown West Manhattan (NYC).
