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martes, septiembre 29, 2026

Taxistas de NYC piden a Mamdani un fondo de salud de $20 millones

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La muerte de 4 taxistas durante el verano volvió a poner bajo los reflectores una de las dificultades menos visibles de conducir un taxi amarillo en Nueva York: pasar largas jornadas al volante sin una red de protección laboral comparable a la de otros trabajadores.

Ante ese escenario, la Alianza de Trabajadores del Taxi de Nueva York pidió al alcalde Zohran Mamdani impulsar un fondo de salud y beneficios para los conductores.

La propuesta fue presentada ante la Comisión de Taxis y Limusinas (TLC) y Julie Su, vicealcaldesa de Justicia Económica. El sindicato representa a más de 28,000 taxistas y conductores de plataformas, y plantea utilizar recursos que ya genera la actividad para financiar prestaciones que muchos choferes independientes no tienen garantizadas.

El proyecto contempla seguros por incapacidad, licencias por enfermedad, atención de salud mental, cobertura dental y oftalmológica, seguro de vida y un fondo para la jubilación. También propone instalar una enfermería en una sala de espera del aeropuerto John F. Kennedy, en Queens, para que los conductores puedan realizarse controles médicos y disponer de un espacio para recuperarse después de turnos prolongados.

Un recargo de 50 centavos financiaría el fondo

La principal fuente de financiamiento sería un recargo de 50 centavos aplicado a cada viaje en taxi amarillo. Esa tasa fue creada mediante una ley estatal en 2009 y actualmente se destina al presupuesto operativo de la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA).

De acuerdo con la información publicada por The New York Times, redirigir ese dinero permitiría reunir alrededor de $20 millones de dólares al año. Sin embargo, para concretar el cambio, sería necesario modificar la legislación estatal, además de contar con una norma del Ayuntamiento, el respaldo de la TLC y un mecanismo de supervisión del fondo.

No sería la primera vez que NYC intenta establecer un sistema de protección sanitaria para los taxistas. La ciudad aprobó anteriormente una norma que fijaba un aporte de 6 centavos por viaje destinado a financiar un seguro por discapacidad y otras prestaciones médicas.

El programa nunca llegó a funcionar. En 2014, un juez de la Corte Suprema estatal determinó que el gobierno municipal no tenía autoridad para ponerlo en marcha sin una ley aprobada por la Legislatura de Nueva York. Para entonces, el sindicato ya había seleccionado proveedores médicos y se preparaba para presentar las prestaciones a más de 30,000 conductores.

Ahora, la organización pretende retomar aquella iniciativa con una estructura distinta y una fuente de financiamiento que, según su planteamiento, ya existe dentro del sistema de taxis.

La mayoría de los taxistas pasan largas jornadas sentados en el vehículo para obtener los ingresos necesarios para subsistir y cubrir cuotas. (Mary Altaffer/AP)

Mamdani evalúa ampliar los servicios para los conductores

Bhairavi Desai, directora ejecutiva de la Alianza de Trabajadores del Taxi de Nueva York, sostuvo al medio citado anteriormente que, durante años, faltó voluntad política para avanzar con este tipo de protección.

La administración municipal, entretanto, señaló que estudia alternativas. Su afirmó que el gobierno analiza opciones para llevar “servicios de bienestar y salud directamente a los conductores”, aunque no manifestó un respaldo explícito al diseño presentado por el sindicato.

Midori Valdivia, comisionada de la TLC, dijo que apoyar a los conductores constituye una prioridad para la ciudad. La funcionaria indicó que se buscan mecanismos para ampliar el acceso a cuidados médicos de largo plazo y sumar recursos relacionados con el bienestar.

El plan también tendría que superar un obstáculo a nivel estatal. Sean Butler, portavoz de la gobernadora Kathy Hochul, señaló que la administración estatal revisaría cualquier proyecto que consiga la aprobación de ambas cámaras de la Legislatura.

4 muertes reavivaron el reclamo

La discusión tomó mayor fuerza después de las muertes de Jagjit Singh, Khalifa H. Siwa, Richard Coulibaly y Babacar Dem. 3 de los 4 conductores fueron encontrados sin vida dentro de taxis o vehículos estacionados durante sus turnos.

Singh, de 53 años, murió el 11 de septiembre después de dejar pasajeros en West Village. Había trabajado durante más de 2 décadas como taxista amarillo y también tenía un empleo estacional en la construcción.

Según amNewYork, sus familiares y compañeros lo encontraron inconsciente en la esquina de 7th Avenue y Charles Street, después de varias horas sin poder comunicarse con él. La policía y los servicios de emergencia confirmaron su muerte en el lugar.

Durante una vigilia realizada el 15 de septiembre junto al taxi, Desai resumió el sentimiento de los compañeros de Singh: “Hoy lloramos; mañana nos organizamos”.

Siwa, también de 53 años, fue encontrado muerto a finales de agosto dentro de su taxi, cerca de Henry Hudson Parkway. El conductor, originario de Tanzania, padecía diabetes y había sido hospitalizado semanas antes tras sufrir un accidente cerebrovascular. Aun así, continuó trabajando.

Coulibaly, de 73 años, murió dentro de su vehículo durante una ola de calor en julio, cerca de su vivienda en Harlem. Había emigrado desde Costa de Marfil hacía 30 años. Dem, de 60 años y paciente de diálisis, fue encontrado muerto en un baño durante un turno laboral en El Bronx, también a finales de agosto.

Jornadas de hasta 14 horas

Para los dirigentes sindicales, estas historias reflejan una presión que va más allá de los casos individuales. Los conductores enfrentan costos elevados, competencia de las plataformas de transporte, problemas de salud y la necesidad de extender sus jornadas para sostener sus ingresos.

Wain Chin, taxista amarillo desde hace casi 3 décadas, contó a The New York Times que suele trabajar entre 12 y 14 horas durante sus turnos nocturnos. Además, afronta unos $4,500 mensuales entre cuotas del vehículo y deudas relacionadas con su licencia.

“Si te enfermas, prácticamente estás solo”, afirmó Chin. También describió dolores de espalda y rodillas entre sus colegas y dificultades para encontrar baños durante las extensas jornadas.

La Alianza de Trabajadores del Taxi busca ahora convertir ese reclamo en una política permanente. El futuro del fondo dependerá de las decisiones que adopten el gobierno municipal, el Ayuntamiento, la TLC y la Legislatura estatal.

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Fuente Informativa

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