Con sombrilla en mano y sin permitir que la lluvia apagara la celebración, cientos de latinos salieron este domingo a las calles de Corona, Queens, para reencontrarse con sus raíces y disfrutar del Carnaval de la Cultura Latina, una jornada en la que la música, los sabores y las banderas de diferentes países pusieron color a un día marcado por el cielo gris.
Desde las primeras horas, familias con niños, parejas y grupos de amigos comenzaron a recorrer los puestos instalados en el área del carnaval, mientras los artistas se preparaban para subir al escenario. Bajo los paraguas se escuchaban conversaciones en diferentes acentos, saludos entre conocidos y ritmos que invitaban a algunos asistentes a detenerse a bailar.
A pocos días de la llegada oficial del otoño y en pleno Mes de la Herencia Hispana, la celebración volvió a convertir una parte de Corona en un punto de encuentro para una comunidad que, aunque provenía de distintos países, encontró en la música, la comida y las tradiciones un lenguaje común.
La lluvia obligó a muchos a refugiarse por momentos bajo las carpas, pero no consiguió detener por completo la fiesta. Algunos asistentes bailaban frente al escenario; otros recorrían los puestos de comida y de pequeños comerciantes, mientras las familias buscaban actividades para los niños.
Para José, residente de Corona y visitante habitual del carnaval, quedarse en casa por el mal tiempo no era una opción.
“Vengo todos los años y, aunque estaba lloviendo, tenía muchas ganas de venir y compartir con mi comunidad. Claro que uno siente un poco de temor por todo lo que está pasando con el ICE, pero tratamos de seguir adelante, hacer nuestra vida normal y no dejar de participar en estos espacios que son nuestros”, dijo.
Su testimonio reflejó uno de los contrastes que acompañó la jornada. Mientras sobre el escenario predominaban la música y la celebración, entre algunos asistentes y comerciantes también surgían conversaciones sobre una preocupación que se ha hecho presente en el vecindario: el temor relacionado con la situación migratoria y sus posibles efectos en la vida cotidiana.
Celebrar en medio de la incertidumbre
Durante casi 20 años, el Carnaval de la Cultura Latina ha reunido a residentes de Nueva York alrededor de expresiones culturales de distintos países latinoamericanos. Organizado por la Sociedad Dominicana Americana de Queens, el evento busca también apoyar a comerciantes y familias que encuentran en festivales comunitarios una oportunidad para ofrecer sus productos.
Yanna Henriquez, directora de programas de la Sociedad Dominicana Americana de Queens, explicó que el carnaval tiene precisamente entre sus objetivos ofrecer un espacio a esos pequeños comerciantes.
“A pesar de la lluvia hoy, siempre logramos hacer un evento exitoso. Este festival también busca darles una oportunidad a los vendedores y a las familias que dependen de sus pequeños negocios para generar ingresos. Este año, además, estamos viendo cómo la situación migratoria está afectando a nuestras comunidades, especialmente en áreas como Corona, donde restaurantes, negocios y familias están sintiendo el impacto”, explicó Henriquez.
La organización trabaja durante el año ofreciendo orientación y servicios a miembros de la comunidad. El carnaval amplía esa misión al reunir en un mismo espacio celebración cultural, pequeños negocios, organizaciones y recursos para las familias.
Este año, la lluvia fue una de las protagonistas y se sumó a un escenario que algunos participantes describieron como más difícil para los pequeños negocios.
“Las ventas han bajado mucho y ya no es como antes. Hoy la lluvia pudo afectar, pero no creo que sea la única razón. La gente tiene miedo por todo lo que está pasando y sale menos, y eso se termina reflejando en nuestros negocios”, aseguró María, vendedora de productos Tupperware y participante del carnaval.

Las raíces también se celebran lejos de casa
El momento del calendario le dio un significado especial a esta edición. El Mes de la Herencia Hispana, que se celebra en Estados Unidos del 15 de septiembre al 15 de octubre, reconoce las historias, culturas y contribuciones de las comunidades hispanas y latinas.
En Corona, esa herencia se manifestó de una manera cotidiana: en los ritmos que salían de los altavoces, en los platos preparados por los vendedores, en los colores de las banderas y en las familias que decidieron permanecer en el festival incluso cuando comenzó a llover.
Para los niños hubo actividades recreativas, mientras organizaciones comunitarias y entidades participantes ofrecieron información y recursos. Esa combinación permitió que la jornada fuera más allá de un festival musical y se convirtiera también en un espacio de encuentro entre residentes y organizaciones que trabajan con la comunidad.
Abuelos, padres, jóvenes y niños compartieron el mismo escenario comunitario. Para quienes emigraron a Nueva York, este tipo de encuentros puede representar un regreso simbólico a costumbres y recuerdos de sus países. Para muchos de sus hijos y nietos nacidos en Estados Unidos, es también una oportunidad de acercarse a las tradiciones familiares.
El carnaval contó además con el respaldo de organizaciones y patrocinadores que se sumaron a la celebración del Mes de la Herencia Hispana y reafirmaron su apoyo a las comunidades latinas de Nueva York.

Dijeron presente en la comunidad
La Asociación de Hoteles de la Ciudad de Nueva York (HANYC, por sus siglas en inglés), que representa al sector hotelero de la ciudad, respaldó el Carnaval de la Cultura Latina y destacó la importancia de la comunidad hispana dentro de su fuerza laboral.
“El Carnaval de la Cultura Latina es una oportunidad para estar presentes y mostrar nuestro apoyo a la comunidad hispana, especialmente durante el Mes de la Herencia Hispana. Para la Asociación de Hoteles de Nueva York, es importante no solo patrocinar este tipo de eventos, sino acompañar a las comunidades en los lugares donde viven y trabajan, y reconocer la importancia que tienen dentro de nuestra fuerza laboral”, señaló Vijay Dandapani, presidente y CEO de la Asociación de Hoteles de Nueva York (HANYC).
Por su parte, El Diario volvió a respaldar el Carnaval de la Cultura Latina, reafirmando una relación de más de un siglo con la comunidad hispana de Nueva York y su compromiso de dar visibilidad a sus historias, tradiciones y aportes a la ciudad.
“Para El Diario es un orgullo apoyar una vez más el Carnaval de la Cultura Latina, una celebración que reúne a nuestra comunidad para compartir la riqueza de nuestras tradiciones, nuestra música y nuestra cultura. En el marco del Mes de la Herencia Hispana, nos llena de alegría ser parte de un evento que celebra nuestras raíces y fortalece los lazos que nos unen como comunidad”, señaló Ingrid Jimenez, directora de Ventas y Marketing de El Diario.
El Carnaval de la Cultura Latina es una oportunidad para estar presentes y mostrar nuestro apoyo a la comunidad hispana, especialmente durante el Mes de la Herencia Hispana.
Una comunidad que intenta seguir adelante
A medida que avanzaba la tarde, una lluvia intermitente acompañó la jornada y obligó a los asistentes a abrir y cerrar sus sombrillas, pero no logró detener la música ni la celebración.
En un vecindario como Corona, donde las calles reflejan desde hace décadas distintas historias de inmigración, el carnaval ofreció por unas horas un espacio para encontrarse fuera de las preocupaciones diarias.
La incertidumbre migratoria estuvo presente en las palabras de José, en la experiencia de María frente a su puesto y en las preocupaciones expresadas por los organizadores. Pero también lo estuvieron las familias que decidieron salir de casa, los niños que continuaron jugando y quienes permanecieron frente al escenario esperando la siguiente canción.
Ese contraste terminó convirtiéndose en una de las imágenes más representativas de la jornada: paraguas abiertos frente a un escenario lleno de músicos.
Cuando se acercó el final del carnaval, todavía había personas recorriendo los puestos y grupos de amigos tomándose fotografías. Los vendedores comenzaron poco a poco a recoger sus productos y las familias emprendieron el regreso a casa.
Atrás quedaron varias horas de música, comida y encuentros entre vecinos.
El Carnaval de la Cultura Latina cerró así una nueva edición reafirmando su propósito de mantener vivas las expresiones culturales de una comunidad formada por muchas nacionalidades, pero también mostrando las preocupaciones que atraviesan hoy a parte de sus residentes y pequeños comerciantes.
En pleno Mes de la Herencia Hispana, la celebración dejó una imagen que fue más allá de las banderas y los ritmos: la de una comunidad que, incluso bajo la lluvia y en medio de la incertidumbre, salió a ocupar sus calles, compartir sus tradiciones y celebrar con orgullo las raíces que la mantienen unida.
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