La textura de los alimentos revoluciona la industria: de las redes sociales al paladar, las sensaciones físicas ya compiten directamente con el sabor
El gusto de los consumidores por los alimentos crujientes, cremosos, pegajosos, espumosos y masticables marca la pauta de la industria alimentaria, que le da especial interés a la creación de productos que se adapten a estas tendencias.
Aunque los consumidores no siempre identifiquen la textura en boca como el origen de sus preferencias, lo cierto es que la sensación física ha adquirido una importancia comparable al sabor.
Las tendencias alimentarias orientan cada año la creación de lanzamientos como el Aerocano de Starbucks, las barras PowerCrunch y los caramelos Trolli Gummi Pops. Las marcas apuestan por experiencias sensoriales complejas, donde entran en juego las capas y los contrastes para potenciar la satisfacción y estimular la repetición de compra.
Ingredion, un proveedor global de ingredientes con sede en Illinois, reveló en un informe reciente que la textura influye de forma directa en el comportamiento del consumidor. De acuerdo con la firma, este atributo desempeña un papel emocional clave en la experiencia de comer, dando forma a la satisfacción, la percepción de calidad y el interés por repetir la compra.
Una tendencia global impulsada por las redes sociales
La demanda de nuevas sensaciones táctiles se observa en distintos mercados: el yogur elástico gana presencia en China, mientras que en Europa aparecen productos como los Sprinkled Foamies y el crookie (que combina un cruasán crujiente con una galleta de chocolate fundida), según reseña AP.
Hay una mezcla de elementos que estimulan la experiencia de compra. Desde el éxito del Cronut y el chocolate de Dubái, hasta los videos en redes sociales que destacan sonidos crujientes (ASMR) o texturas cremosas, las expectativas de los consumidores no paran de crecer. Los elementos visuales y auditivos han convertido a la textura en un pilar central del atractivo comercial.
¿Cómo se llegó a la búsqueda de contrastes?
Esta nueva era donde la textura es tan importante como el sabor tiene su origen en la pandemia, según expertos consultados por AP. La pérdida temporal del olfato y el gusto provocada por la COVID-19 llevó a muchos consumidores a prestar mayor atención a las sensaciones físicas de los alimentos.
Un ejemplo claro de este fenómeno fue el éxito de los Nerds Gummy Clusters —con su cobertura crujiente sobre un centro masticable—, que impulsó nuevas combinaciones en el sector de la confitería.
La textura como estímulo sensorial
Para captar la atención del consumidor al momento de degustar, la industria combina capas crujientes, líquidas y masticables. Esta variedad estimula el cerebro y hace que las personas se concentren mucho más en lo que están comiendo.
Mantener la calidad frente a las tendencias
Más allá de la moda, los restaurantes y fabricantes tienen el reto de proteger la consistencia de sus productos durante el transporte. Por ejemplo, la firma Ingredion desarrolla recubrimientos capaces de mantener papas fritas crujientes durante al menos 30 minutos en entregas a domicilio.
Al mismo tiempo, otros fabricantes modifican ingredientes para reducir azúcar o costos sin perder la cremosidad, la suavidad u otras características esperadas. A futuro, se prevé una fuerte innovación en productos adaptados a adultos mayores y envases inteligentes que expliquen con precisión la textura de cada alimento.
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