Lo difícil de la salud emocional es que ninguna pastilla ni cirugía la resuelve por nosotros
Cada año nos llegan recordatorios para hacernos un chequeo médico. Hay protocolos que indican qué exámenes tocan según la edad, el sexo y los antecedentes familiares. Sabemos cuándo revisar el colesterol, cuándo pedir una mamografía o cuándo medir la presión, pero de la salud emocional casi nadie habla con ese mismo nivel de detalle.
Sin embargo, la evidencia es contundente: las emociones que no se trabajan, no se quedan quietas. Se filtran en las relaciones, en el rendimiento profesional, y terminan afectando también al cuerpo. Es un efecto de bola de nieve que comienza con los vínculos que se resienten, la acumulación de estrés y un malestar sostenido que inevitablemente con los años deriva en enfermedades físicas que deberán resolverse en un consultorio. La visita al médico, lejos de ser el comienzo, es el resultado de algo que nunca se procesó.

La vida nos expone a sucesos imposibles de controlar: la muerte repentina de un familiar, la llegada de un diagnóstico inesperado, la pérdida de un trabajo que creíamos seguro, una guerra o una pandemia y así la lista podría ser interminable. En lo que debemos trabajar es en nuestra respuesta frente a esas situaciones que nos tocan vivir.
La terapia aquí cobra un rol fundamental: es como mudarse a una casa nueva con una caja pequeña de herramientas que, con el correr de las sesiones, se va llenando de lo necesario: un destornillador, una llave, una pinza… Hasta que, cuando algo se rompe en la casa, ya sabes cómo y con qué arreglarlo, has aprendido a sumar recursos. Puedes nombrar lo que sientes, poner límites o soltar una culpa que no te corresponde.
Lo difícil de la salud emocional es que ninguna pastilla ni cirugía la resuelve por nosotros. Ese es un trabajo únicamente nuestro, personal e individual. Es a ti a quien le duele, eres tú quien ordena y decide qué hacer. Por eso vale la pena buscar ese espacio terapéutico, antes de que la próxima ola de la vida te encuentre sin los elementos necesarios para sostenerte.
Esta columna nace de esa idea. Cada semana voy a contarte una historia real, de alguien que llegó a mi consultorio cargando algo que no sabía nombrar y que fue armando, sesión a sesión, su propia caja de herramientas.
¿Qué herramientas tienes hoy para sostener lo que te toque vivir mañana? ¿Estás listo para empezar a construir la tuya?
Daniela Sichel
Terapista Familiar y Matrimonial
CEO y Co-Fundadora de Opción Yo.
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