Miles de estudiantes de Nueva York podrían comenzar el nuevo ciclo escolar sin el servicio de transporte, el cual necesitan para llegar a sus escuelas, una situación que amenaza con golpear especialmente a alumnos con discapacidades y obligar a sus familias a improvisar alternativas de transporte.
De acuerdo con Gothamist, la Oficina de Transporte de Estudiantes del sistema de Escuelas Públicas de la Ciudad de Nueva York advirtió a los directores escolares que todavía no había conseguido suficientes compañías para cubrir todas las rutas. En una carta enviada el mes pasado, la dependencia reconoció que la falta de proveedores disponibles y el aumento de las necesidades de transporte podían dejar algunas rutas sin operador al inicio de las clases.
La advertencia adquiere especial relevancia porque el primer día del ciclo escolar está previsto para el jueves 10 de septiembre. Según Randi Levine, directora de políticas de Advocates for Children of New York, funcionarios educativos comunicaron a la organización que unos 2,000 estudiantes podrían no tener un proveedor asignado para esa fecha.
Una amenaza concentrada en estudiantes con discapacidades
Levine señaló que la mayoría, si no todos, los alumnos afectados serían estudiantes con discapacidades. Para muchas de estas familias, el servicio de transporte escolar no representa simplemente una comodidad, sino un componente esencial para acceder diariamente a programas educativos especializados.
“Estamos profundamente preocupados”, sostuvo Levine en declaraciones dadas al medio citado anteriormente, al advertir que la falta de transporte podría provocar ausencias escolares y dejar a los padres frente a una disyuntiva particularmente difícil: reorganizar sus jornadas laborales, encontrar un traslado alternativo o incluso, faltar al trabajo para llevar a sus hijos a clases.
El sistema educativo neoyorquino transporta aproximadamente a 150,000 estudiantes mediante sus autobuses amarillos. La magnitud de la red explica por qué cualquier falla puede propagarse con rapidez, pero también deja al descubierto una vulnerabilidad que las autoridades conocen desde hace años.

La solución temporal que prepara la ciudad
Ante la falta de proveedores, la Oficina de Transporte de Estudiantes informó que ofrecerá viajes prepagados mediante servicios de transporte por aplicación a los alumnos afectados. Sin embargo, no especificó durante cuánto tiempo algunas familias tendrían que utilizar esta alternativa ni cuándo quedarían cubiertas todas las rutas.
El Departamento de Educación aseguró que está trabajando para completar las asignaciones cuanto antes. Su portavoz, Dominique Ellison, afirmó que la dependencia espera que una gran mayoría de los estudiantes tenga una ruta disponible desde el primer día de clases.
Para las familias que continúen esperando, la promesa es recibir información directamente de sus escuelas durante las primeras semanas del ciclo escolar. La intención, según el Departamento de Educación, es garantizar que los estudiantes dispongan de lo necesario para llegar de manera segura a sus centros educativos mientras se resuelve la falta de autobuses.
El problema, no obstante, trasciende este inicio de curso. Los autobuses escolares de Nueva York arrastran una larga lista de dificultades: retrasos, vehículos que no se presentan y recorridos que pueden convertirse en experiencias extenuantes para los menores. Padres y defensores han denunciado durante años un servicio irregular, particularmente preocupante cuando involucra a niños que dependen de estos vehículos para asistir a programas especializados.
Un problema conocido que vuelve a aparecer
La crisis también revive las tensiones alrededor de los contratos de transporte escolar. El año pasado, un panel educativo se negó a aprobar un contrato de 5 años con algunas de las principales empresas del sector debido a los problemas de servicio. En su lugar, se optó por un acuerdo de 3 años, con la expectativa de utilizar ese periodo para negociar mejoras.
La escasez actual demuestra que ampliar o reorganizar la red no es una tarea sencilla. Se necesitan suficientes compañías dispuestas a operar las rutas, conductores, autobuses y una coordinación capaz de responder a las necesidades cambiantes de miles de estudiantes.
Ellison reconoció que los problemas de transporte son una cuestión de largo tiempo y aseguró que la ciudad busca atender sus causas estructurales. Entre las medidas mencionadas figuran fortalecer los programas de formación y contratación de trabajadores, ampliar la flota de autobuses y mejorar la capacidad general del sistema.
Mientras esas soluciones de fondo toman forma, la preocupación inmediata está puesta en el 10 de septiembre. Para las familias cuyos recorridos todavía no tienen operador, el regreso a clases puede comenzar con una pregunta tan básica como inquietante: cómo llegarán sus hijos a la escuela.
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