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lunes, septiembre 7, 2026

Una esquina de NYC lleva el nombre de John William Perry, héroe del 11-S

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Nueva York convirtió este sábado un tramo de Manhattan en un homenaje permanente a John William Perry, uno de los 23 agentes del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) que murieron durante los ataques del 11 de septiembre de 2001.

La esquina de la calle 101 Este y la avenida Madison, cerca de Central Park, fue renombrada John William Perry Way en memoria de un hombre que interrumpió su propio retiro para acudir al World Trade Center aquella mañana del 11 de septiembre de 2001.

Dicha acción no solo incorpora el nombre de Perry al paisaje urbano. También rescata una decisión que, 25 años después, continúa definiendo su historia: cuando supo que un avión había golpeado la Torre Norte, dejó atrás los trámites de jubilación que realizaba en One Police Plaza, recuperó su placa y corrió hacia el lugar donde se desarrollaba la tragedia.

Suspendió su retiro para acudir al World Trade Center

Perry tenía 38 años y estaba asignado al Distrito 40 de El Bronx. Había cumplido 8 años de servicio en el NYPD y se encontraba cerca de cerrar esa etapa profesional. Sin embargo, aquel 11 de septiembre decidió regresar al trabajo en circunstancias extraordinarias. Su familia y quienes preservan su legado consideran que ese gesto resume la clase de agente que era mucho antes de que su nombre quedara inscrito en una calle de NYC.

El último acto de valentía que se le atribuye ocurrió en medio del caos de las Torres Gemelas. Perry ayudó a una mujer a salir de la Torre Sur antes de que el edificio se desplomara. Él no logró escapar. Murió ese día y, con el paso de los años, se convirtió en el último de los 23 agentes del NYPD fallecidos durante los ataques en ser identificado entre las víctimas del departamento.

Un policía con una trayectoria poco común

La trayectoria de Perry era poco convencional incluso antes de su muerte. Antes de incorporarse a la policía, había ejercido como abogado de inmigración y se había graduado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York. Su siguiente proyecto profesional estaba relacionado con el derecho: planeaba dedicarse de tiempo completo a casos de negligencia médica una vez que dejara el NYPD.

Su vocación de servicio tampoco terminaba en una placa. Perry hablaba español, sueco, ruso, francés y portugués, y utilizaba sus conocimientos lingüísticos para colaborar como voluntario en tareas de asesoría legal y traducción. También había sido primer teniente de la Guardia Estatal de Nueva York, participó como voluntario en una organización dedicada a combatir la crueldad infantil y formó parte de una junta de derechos civiles.

Fuera del ámbito profesional, cultivaba una relación intensa con la ciudad. Corrió 3 maratones, nadó alrededor de Manhattan y, en una faceta más inesperada, participó como extra en películas de Woody Allen. Central Park ocupaba un lugar especial en su rutina: su familia recordó que solía correr allí, precisamente en una zona próxima a la esquina que ahora llevará su nombre.

Una esquina de Manhattan convertida en memoria

Ese detalle vuelve especialmente significativo el homenaje. No se trata únicamente de colocar una placa en una calle más de Manhattan. El lugar elegido conecta la memoria pública con un espacio que Perry conocía, recorría y disfrutaba en vida.

Para sus hermanos, el reconocimiento está acompañado por una herida que no desaparece. Janice Perry-Montoya describió la ceremonia como una experiencia desgarradora y gratificante, al considerar que resulta maravilloso que el nombre de John forme parte de NYC para siempre. Joel Perry, por su parte, reconoció que el dolor por su muerte permanece 25 años después y que recordar la pérdida volvió a derrumbarlo emocionalmente.

La historia de Perry también quedó preservada fuera del espacio urbano. La placa del NYPD que recuperó antes de dirigirse al World Trade Center forma parte actualmente de la colección del Museo y Monumento Nacional del 11 de septiembre. El objeto, convertido en una pieza de memoria, acompaña ahora a una nueva señal en Manhattan que cumple una función distinta, pero complementaria: mantener su nombre visible allí donde transcurre la vida diaria de la ciudad.

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Fuente Informativa

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