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martes, septiembre 1, 2026

A todo galope batalla por carruajes de caballos en Central Park

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Los carruajes de caballos que se pasean en Central Park han sido por más de 165 años una de las grandes atracciones que ofrece la Gran Manzana. Turistas de todas partes del mundo y neoyorquinos que desean tener un recuerdo especial, pueden alquilar los servicios que ofrecen 68 carretas que actualmente tienen permiso para operar allí.

Por precios que oscilan entre los $72.22 dólares, por 20 minutos, más propina, los paseos en carreta sirven además de sustento a unas 200 familias que trabajan en el negocio de las carrozas equinas, mayormente inmigrantes.

Pero el futuro de esa práctica está en “veremos”. Las opiniones de los neoyorquinos están tan divididas como la variedad de colores y razas de los hermosos animales, yeguas y potros, que trabajan en el corazón de Manhattan.

Quienes van a todo galope contra esa tradición, apoyan un proyecto de ley que cursa actualmente en el Concejo Municipal para que esa actividad se acabe gradualmente, antes del 1 de junio del 2028. Ven la práctica como un gesto “inhumano” y hasta hay quienes aseguran que se trata de “esclavitud animal”.

La denominada Ley Romanch, que por estos días está moviéndose en el organismo legislativo, se desengavetó bajo ese nuevo nombre, luego de que animalistas manifestaran preocupaciones por el bienestar de los caballos y la seguridad de los usuarios tras una tragedia el 17 de junio pasado en Central Park.

Angel Hernández vive de su trabajo de caballos hace más de 20 años.
Crédito: Edwin Martínez | Impremedia

El turista de India, Romanch Mahajan, de 18 años, murió tras salirse de un carruaje al desbocarse el caballo de la carreta en la que se paseaba con su madre, en hechos que siguen siendo materia de investigación, en lo que representa la primera fatalidad humana en la historia de ese negocio. La familia presentó una demanda por $105 millones contra la Ciudad por una presunta fuga de electricidad que al parecer asustó al animal y no por imprudencia del chófer o problemas con el equino.

Pero usuarios y trabajadores que se ganan la vida gracias a los paseos de las carretas y al cuidado de los animales, defienden su labor. Insisten en que los caballos a su cargo no son maltratados y gozan de pleno bienestar, y piden que no les quiten el sustento con el que mantienen a sus hogares.

Así lo aseguran capataces y herreros como Miguel Marín, quien lleva 36 años trabajando en uno de los tres establos de la ciudad, donde se aloja a los más de 120 caballos que prestan sus fuertes patas y poderosos lomos para las caminatas cotidianas en Central Park. Recorridos que por ley no pueden ser mayores a nueve horas diarias y que además exigen que en cada turno los equinos tengan descanso.

“Si acaban con los paseos en carreta, muchas familias vamos a sufrir el impacto”, asegura el mexicano, encargado del establo Clinton Park Stable, donde cuidan a 90 caballos menores de 26 años, la edad máxima permitida para trabajar en los coches de Central Park.

Batalla por carruajes de caballos en Central Park
Crédito: Edwin Martínez | Impremedia

“Yo sé que hay gente que se preocupa por los caballos, pero yo que estoy con ellos todos los días desde las 3:00 de la mañana, les aseguro que los que trabajamos aquí los cuidamos muy bien. No solo les damos su comida y limpiamos bien el establo sino que les damos cariño. Un caballo feliz se nota porque tiene las orejas paradas”, manifiesta el mexicano, quien puso sobre la mesa otra preocupación.

“El problema también es que si se acaba este trabajo, no solo nos va a afectar a nosotros. También van a sufrir los caballos. Quién les va a dar comida, o quién va a hacerse cargo de ellos. No están pensando en los caballos. Eso es algo que hay que pensar muy bien”, agregó el cuidador, quien trabaja con los equinos de Central Park desde hace 36 años, cuando era apenas un jovencito.

Gabriel Cook, veterinario experto en caballos, quien lleva 4 años revisando la salud de los equinos que trabajan en las carretas de Central Park, también se suma al clamor y da su palabra profesional de que los animales que jalan los coches en el popular parque “no son ni maltratados ni abusados”, como algunos animalistas han señalado.

Por el contrario, durante la visita que El Diario hizo al establo Clinton Park, de tres pisos, ubicado en la calle 52 con avenida 11, donde quedan varias caballerizas, defendió el bienestar y los cuidados que gobiernan a los equinos que viven allí.

Miguel Marín es uno de los cuidadores del establo Clinton Park Stable.
Crédito: Edwin Martínez | Impremedia

“Yo atiendo los establos de la ciudad cada dos semanas. Vengo y evalúo a los caballos, uno por uno, lleno todos los documentos que exige el Departamento de Salud, que además exige que se revise a los caballos una vez por año para un examen físico, donde se miran además de vacunas, desparasitación, aspectos cognitivos, cualquier cosa que puedan necesitar y garantizar que todavia estén en buena salud”, aseguró el médico veterinario, quien recalcó que críticos de esa actividad están presentando una imagen diferente.

“Hay muchos tipos de establos y no estoy seguro de que los caballos reconozcan en el tipo de establo en el que están. Lo que debemos proveerles es un lugar que sea cerrado, que sea seguro, que esté limpio, donde tengan libre acceso a tomar agua, a comer bien, que tengan paja. Y todo eso es lo que los caballos reciben aquí”, dijo el veterinario, tras recontra insistir que los equinos a su cuidado carezcan de bienestar.

“Los caballos tienen ventiladores y el cuidado que reciben aquí no tiene nada que ver con la imagen que están tratando de mostrar con suciedad horrible en el suelo y caballos parados sobre sus heces como si no limpiáramos. Aquí limpian más de dos veces al día”, agregó el médico, quien le pidió al Concejo Municipal que le ponga freno a su plan de acabar con las carretas en Central Park.

“Yo testifiqué en el Concejo Municipal, y repito que no ganaría nada mintiendo. Esto no es algo que me represente una fuentes de ingresos. Es algo que hago porque sé que hay personas de bajos recursos y de la clase media que están tratando de ganarse la vida y que están siendo victimizados”, dijo Cook.

Asimismo, el galeno agregó que los equinos que trabajan allí están disfrutando de “una segunda oportunidad”, ya que en su mayoría son animales que se usan para esa labor después de haber sido a veces desechados o rechazados por antiguos dueños.

Miguel Marín es uno de los cuidadores del establo Clinton Park Stable.
Crédito: Edwin Martínez | Impremedia

Y sobre las quejas que señalan que algunos caballos no parecen gozar de buena salud, el veterinario manifestó que “como cualquier persona, los animales se pueden enfermar, más cuando ya cuentan con varios años encima, pero recalcó que están listos para actuar.

Yo no puedo garantizar que un caballo no se enferme, es igual que como ocurre con la gente. Pero si vemos a un caballo mal, inmediatamente identificamos los problemas y los tratamos o los enviamos al hospital. Este año se han enfermado unos 15 o 20 y hemos referido a 5″, dijo el veterinario. “Todos los que estamos envueltos con los caballos creemos que los animales no tienen derecho a sufrir ni a hacer trabajos que no pueden, pero también creemos que tienen derecho a trabajar. Ellos están domesticados, no podrían andar por la calle comiendo libremente. Se morirían”.

Angel Hernández, quien trabaja en la industria de las carretas de Central Park desde el 2005, también hizo un llamado al Concejo Municipal para que no los deje “con una mano adelante y la otra atrás”, y rechazó que maltrate a los seis caballos que tiene.

“Hace cinco años decidí invertir mis ahorros de toda la vida. Compré la medalla y mis propios caballos. Por eso estoy realmente molesto con la Ciudad porque ellos quieren acabar con esto, algo que me tomó toda mi vida para juntar el dinero y poder tener mi propio negocio”, dijo el carretero, quien llegó a Nueva York procedente de la Ciudad de México cuando tenía 13 años.

“Me resulta muy extraño que la Ciudad, que siempre ha dicho que quiere apoyar a los negocios pequeños, ahora salga con esto, que sería devastador”, agregó el mexicano, al tiempo que manifestó que después de la pandemia, el negocio ha disminuido radicalmente y hoy solo hace unos cinco o seis recorridos diarios.

El inmigrante también arremetió contra los animalistas que “hablan por hablar” criticando a una tradición que lleva casi dos siglos y aseguró que detrás de esa “guerra” que les están dando a los carreteros de Central Park hay otros intereses.

“Cada quien tiene una forma de pensar diferente. Pero yo les digo que si los caballos estuvieran en malas condiciones como dicen, no podríamos obtener nuestras licencias para estar aquí trabajando. Mis caballos están en buenas condiciones. Mis caballos no son esclavos eso es mentira”, recalcó el conductor de los carruajes.

Ángel Hernández tiene invertido en los caballos todos los ahorros de su vida. Foto Edwin Martínez

“Que ellos digan mejor que es lo que quieren. Lo que quieren realmente son los edificios donde están los establos para hacer negocios inmobiliarios ahí. Esa es la verdad real y no es justo que el Concejo no vea eso. Nos critican a nosotros pero no a los caballos que usa la policía. es evidente que hay un ataque a nosotros”, dijo Hernández, quien no pierde las esperanzas de que sus caballos puedan seguir relinchando en Central Park y quienes viven de ese trabajo sigan teniendo un sustento.

“Ojalá muchos de los que critican aprendieran un poco de la nobleza de los caballos. Ellos saben cuando alguien los trata bien y se nota porque si les das cariño ellos te devuelven cariño. Ellos son como mis hijos y uno a los hijos no los maltrata”, concluyó el carretero.

Fuente Informativa

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