La sola difusión de una convocatoria anónima en las redes sociales a un ‘teen takeover’ fue suficiente para golpear durante dos domingos consecutivos a restaurantes, bares y pequeños comercios de Dyckman Street, en el Alto Manhattan: primero por el caos que obligó a cerrar establecimientos y después por el amplio operativo policial que evitó nuevos disturbios, pero dejó prácticamente vacío uno de los corredores comerciales más importantes de la pequeña República Dominicana.
Lo ocurrido en esta localidad de la Gran Manzana no fue un hecho aislado. Se inscribe en un fenómeno que las autoridades y los medios estadounidenses ya bautizaron como teen takeover: convocatorias masivas, promovidas de forma informal en TikTok, Instagram o Snapchat, que en los últimos años han sacudido centros comerciales, playas y calles de ciudades como Milwaukee, Washington D.C., Orlando y Chicago, y que este verano encontraron en Dyckman su expresión más visible en Nueva York.
En este sentido, Sandra Jaquez, presidenta de la Asociación de Restaurantes y Bares Hispanos de Nueva York, celebró que las autoridades municipales tomaran medidas para proteger la zona, pero advirtió que tanto los desórdenes posteriores a la Parada Nacional Dominicana como la convocatoria anunciada para la semana siguiente, derrumbaron las ventas de los negocios durante dos fines de semana clave del verano.
“Las ventas estuvieron por el piso. Todos estaban llorando”, afirmó Jaquez.
El impacto resultó particularmente severo porque los restaurantes y bares del área dependen del aumento de clientes durante los meses de verano, para compensar una temporada marcada por altos costos operativos y una rentabilidad cada vez más reducida.
El primer domingo, varios establecimientos tuvieron que cerrar anticipadamente ante la multitud que bloqueó las calles, invadió negocios y causó daños. Una semana después, los propietarios volvieron a perder ingresos cuando una nueva convocatoria viral obligó a desplegar unos 700 policías, cerrar Dyckman Street y restringir considerablemente el tránsito peatonal y vehicular.
“Uno no tiene control sobre esto. Con las plataformas ya sabemos que pueden venir miles de muchachos a hacer estas cosas: música, vandalismo…”, expresó Jaquez.
La dirigente empresarial lamentó que los disturbios hayan quedado asociados con una celebración que representa el orgullo y la identidad de la comunidad dominicana en Nueva York.
“Da mucha lástima que usaron un día tan bonito, que es la representación cultural de nuestra isla, la mayoría ni era dominicana, para poner nuestro nombre por el piso”, sostuvo.
La afirmación de que la mayoría de los participantes no era dominicana corresponde a la apreciación de Jaquez.
Las autoridades no han publicado hasta ahora un desglose sobre el origen nacional o el lugar de residencia de los asistentes, aunque funcionarios electos aseguraron que numerosas personas llegaron desde Connecticut, Long Island y otros lugares fuera del Alto Manhattan.

Promovidas para grabar contenido
Por lo general, no existe una organización formal ni un responsable claramente identificado de hacer estos llamados. Un volante comienza a circular por TikTok, Instagram, Snapchat o chats privados y se multiplica hasta alcanzar a cientos o miles de personas.
De acuerdo con un balance de este tipo de retos virales en las redes sociales en la Gran Manzana, muchas convocatorias se presentan como encuentros para escuchar música, bailar, socializar y grabar contenido. El problema comienza cuando la multitud supera la capacidad del espacio y una parte de los asistentes participa en peleas, robos, vandalismo o enfrentamientos con la Policía.
Lo particular de estos dos eventos en Dyckman fue la utilización de la identidad dominicana, la bandera, la música y un espacio históricamente asociado con esa comunidad, para promover una concentración cuyos organizadores continúan sin ser identificados.
Parada Dominicana no fue cancelada
La indignación por los disturbios y la movilización policial también alimentó un rumor que generó preocupación dentro de la comunidad: un volante difundido por redes sociales aseguraba que el alcalde había cancelado la Parada Dominicana durante los próximos tres años.
La Alcaldía negó categóricamente esa versión y confirmó que la tradicional celebración continuará realizándose.
“No caigan en chismes falsos. El Desfile Dominicano va. Anda circulando por ahí un volante que dice que el alcalde canceló el Desfile del Día Dominicano y todo es falso. Celebrar a los dominicanos en esta ciudad sigue siendo prioridad”, se aclaró.
Funcionarios electos locales han insistido en que la Parada transcurrió sin mayores incidentes en la Sexta Avenida y que el caos se produjo posteriormente, cuando una gran multitud se trasladó al Alto Manhattan.
Dos domingos de pérdidas
El primer episodio ocurrió el 9 de agosto, después de que concluyera la Parada Dominicana en Manhattan. Miles de jóvenes llegaron a Dyckman Street y sus alrededores, donde la multitud bloqueó el tránsito, dejó automóviles atrapados y desbordó la capacidad policial.
Videos publicados en las redes sociales mostraron personas trepando sobre vehículos y corriendo por calles completamente saturadas. Residentes tuvieron dificultades para entrar o salir de sus edificios y varios comercios cerraron sus puertas ante la imposibilidad de controlar el ingreso de personas.
La propietaria de un restaurante de Quisqueya Plaza, quien pidió no revelar su identidad, aseguró que los pequeños negocios no están en condiciones de soportar incidentes de esa magnitud.
“Lo menos que necesitamos nosotros en estos tiempos son saqueadores y relajos violentos de ese tipo”, expresó.
Otro propietario dijo a medios locales que perdió entre $500 y $600 en mercancía cuando aproximadamente 50 personas ingresaron simultáneamente a su bodega. Un restaurante reportó que tuvo que cerrar desde las 6:00 p.m. y un taller del área atendió posteriormente más de 20 vehículos dañados durante los disturbios.
La concejal Carmen De La Rosa estimó que los daños a propiedades y vehículos, sumados a los ingresos perdidos por los establecimientos obligados a cerrar, alcanzaron cientos de miles de dólares.
La jornada también quedó marcada por la muerte de Steven Bodnar, de 23 años, quien fue apuñalado después de una discusión en las inmediaciones de Dyckman Street y posteriormente falleció en un hospital. Otros dos individuos resultaron lesionados, según reportes locales.

“Hasta que nos cierren”
Mientras comerciantes y residentes todavía calculaban sus pérdidas, comenzó a circular un nuevo volante bajo el título “Dominican Dyckman Takeover Pt. 3”.
La publicación convocaba a reunirse el domingo 16 de agosto, desde las 12:00 del mediodía, en la estación de la línea A de Dyckman Street. Indicaba que la actividad estaba dirigida a mayores de 18 años e invitaba a llevar “energía”, altavoces y banderas dominicanas.
También pedía a los usuarios repostear, compartir y correr la voz.
El mensaje no llamaba expresamente a cometer robos, destruir propiedades o atacar a la Policía. Sin embargo, incluía la frase “hasta que nos cierren” o “hasta que nos saquen”, que fue interpretada como una intención de mantener la concentración hasta que las autoridades intervinieran.
El uso de “Parte 3” sugería que sus promotores presentaban el encuentro como continuación de otros eventos. No obstante, hasta ahora no se ha identificado públicamente al creador del flyer ni se ha determinado cuáles fueron las supuestas partes 1 y 2.
Fuentes policiales aseguran que “es posible que alguna cuenta se haya apropiado de la notoriedad del primer episodio para convertirlo en una serie viral”.
Les pido a las madres que presten atención a lo que hacen sus hijos, porque realmente lo que vi el día del desastre fueron muchos adolescentes. Apoyo que no solo el NYPD, sino la Guardia, el FBI y todo el gobierno tomen el control de estas calles si siguen apareciendo retos violentos en las redes sociales como estos”
“Presten atención a sus hijos”
La propietaria de un restaurante en Quisqueya Plaza reiteró que cualquier cierre inesperado representa un golpe difícil de recuperar.
“Ahora hablo como comerciante. Vivimos tiempos duros, de muy baja rentabilidad. Cualquier afectación de este tipo a nuestros negocios es un golpe muy duro para recuperarnos”, afirmó.
La comerciante también pidió a los padres prestar mayor atención a las actividades de sus hijos.
“Les pido a las madres que presten atención a lo que hacen sus hijos, porque realmente lo que vi el día del desastre fueron muchos adolescentes”, relató.
La preocupación de esta empresaria llegó al punto de respaldar una intervención amplia de las autoridades si continúan apareciendo convocatorias similares.
“Apoyo que no solo el NYPD, sino la Guardia Nacional, el FBI y todo el gobierno tomen el control de estas calles si siguen apareciendo retos violentos en las redes sociales como estos”, afirmó.
“Eso no define a los dominicanos”
Por su parte, Mirtha Carrillo, dominicana residente de Academy Street, en Inwood, dijo que prohibió a sus tres hijos adolescentes que bajaran a Dyckman o participaran en el encuentro.
“Les prohibí por completo que bajaran y participaran de ese relajo. La mayoría de las personas no son vecinos nuestros. No entiendo ese tipo de violencia”, afirmó.
Carrillo insistió en que las acciones de una parte de la multitud no deben utilizarse para estigmatizar a toda la comunidad.
“Lo primero que quiero decir es que eso no define a los dominicanos. Ciertamente, ahora en verano la gente quiere disfrutar al aire libre, pero no es nuestra naturaleza destruir y crear caos”, sostuvo.
La residente respaldó la intervención policial del segundo domingo, pese a las restricciones que produjo en el vecindario.
“Estoy de acuerdo con que la Policía haya cerrado todo y con que intervenga las veces que tenga que hacerlo. Después lo que dicen es que los dominicanos somos unos salvajes, y eso no es así”, expresó.

Un fenómeno que no comenzó en Dyckman
En agosto de 2023, miles de seguidores del influencer Kai Cenat desbordaron Union Square después de una convocatoria para regalar consolas y dispositivos electrónicos. El episodio terminó con vehículos dañados, personas lesionadas y 65 arrestos, incluidos 30 menores.
En febrero de 2026, cientos de adolescentes acudieron a una convocatoria difundida por redes en el Mall at Bay Plaza, en El Bronx. Las peleas y los destrozos dejaron 18 detenidos, casi todos menores.
Una semana después, una batalla de nieve promovida por creadores de contenido en Washington Square Park comenzó como una actividad recreativa, pero terminó con bolas de nieve y trozos de hielo lanzados contra policías, oficiales lesionados y arrestos.
El fenómeno también se ha registrado durante años en Chicago y se ha extendido a ciudades de California, Florida, Wisconsin, Virginia y Carolina del Norte.
Cifras del fenómeno “teen takeover”:
- 2 domingos consecutivos de disturbios o alerta de disturbios en Dyckman Street (9 y 16 de agosto de 2026).
- 700 agentes del NYPD desplegados el segundo fin de semana para blindar el corredor comercial.
- 1 muerte confirmada: Steven Bodnar, de 23 años, apuñalado en las inmediaciones de Dyckman Street.
- 2 heridos adicionales reportados en el mismo incidente.
- 25 vehículos dañados durante el primer episodio, según reportes locales.
- $500–$600 en mercancía perdida en un solo asalto a una bodega del área, con cerca de 50 personas ingresando simultáneamente.
- Cientos de miles de dólares en pérdidas totales estimadas por la concejal Carmen De La Rosa, sumando daños materiales e ingresos no percibidos por los negocios.
- 0 arrestos reportados hasta ahora en relación con el apuñalamiento fatal.
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