El Festival de Cine Evolution Mallorca ha cerrado su 15.ª edición con un palmarés que confirma su crecimiento como cita de referencia en las Islas Baleares. Ink, la nueva película de Danny Boyle, se alzó con el premio a mejor largometraje internacional, mientras que Paweł Pawlikowski se llevó el galardón a mejor director en esa misma competición por Fatherland.

La otra gran protagonista fue Club Kid, el debut tras la cámara de Jordan Firstman, que obtuvo el premio a mejor ópera prima después de una exitosa proyección de gala como película inaugural del certamen. En esa sección también destacaron Pretty Babies, que valió a Tyler-Marie Evans el premio a mejor dirección, y The End of It, cuya fotografía, firmada por Andrés Arochi, fue reconocida por el jurado.

Los números de esta edición reflejan su buen momento: más de 140 películas, más de 10.000 asistentes procedentes de más de 23 países y cerca de 400 cineastas de todo el mundo. Además, el festival entregó premios honoríficos a cuatro invitados ilustres: el director de fotografía de Cisne negro, Matthew Libatique; el director de Cónclave, Edward Berger; la protagonista de Malditos bastardos, Diane Kruger, y la actriz alemana Iris Berben, vista en El triángulo de la tristeza.

El talento balear, en primer plano

El certamen no se olvidó de los creadores locales. Gamberra, de Marine Auclair March, ganó el premio al mejor cortometraje hecho en Baleares y también el de mejor fotografía en esa categoría, gracias al trabajo de Simón García. En el apartado documental, Amílcar, de Miguel Eek, fue reconocido como mejor largometraje documental Made in Baleares, mientras que Everest, de Jon Lange, se impuso entre los cortometrajes internacionales.

Precisamente Made in Baleares fue uno de los pilares de la edición. Esta plataforma de exhibición y networking presentó 44 proyectos vinculados a las islas, incluidos los guiones del concurso Script Club, y acogió el estreno mundial de Torna, de Juan Sut. La clausura llegó con la proyección de gala de El fin de todo, dirigida por María Martínez Bayona.

Un jurado de peso y una apuesta por la industria

El actor y productor Marc Clotet, conocido por Esto no es Suecia, presidió el jurado de óperas primas junto al director de fotografía Dani Sánchez López y la actriz Neus Cortés. A la ceremonia de clausura asistieron también Tyler-Marie Evans, Russell Goldman, director de Sender, y representantes institucionales como Pedro Vidal, secretario de Cultura del Gobierno balear.

La programación para profesionales reforzó el perfil del festival, con charlas y talleres sobre cinematografía, coproducción, distribución, liderazgo femenino en el sector audiovisual y sostenibilidad. «Hemos logrado nuestro objetivo de fortalecer la industria audiovisual en las Islas Baleares y conectar a sus profesionales con la comunidad cinematográfica internacional», afirmó Sandra Lipski, fundadora y directora del certamen.

Lipski también celebró las proyecciones con entradas agotadas en CineCiutat, el Rívoli y el Estudi General Lul·lià, y subrayó que, quince años después, esas conexiones con la industria internacional son las que animan al festival a seguir creciendo y a consolidarse como un punto de encuentro clave entre el cine independiente y la creación balear.