Pekín.- La tecnología china volvió a convertirse en el centro de una disputa diplomática entre Pekín y Washington, luego de que el Gobierno chino acusara a Estados Unidos de ejercer presión sobre países de Latinoamérica y el Caribe para que sustituyan a proveedores tecnológicos del gigante asiático.
El portavoz del Ministerio chino de Exteriores, Lin Jian, calificó las advertencias estadounidenses como un “acoso tecnológico flagrante” y rechazó las acusaciones de Washington sobre supuestos riesgos de espionaje, ciberataques e interrupciones de redes relacionados con empresas chinas.
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La tecnología china está presente en distintos mercados de América Latina y el Caribe mediante compañías que ofrecen servicios y equipos relacionados con telecomunicaciones, videovigilancia, drones, infraestructura digital y otros sectores tecnológicos.
Durante una rueda de prensa, Lin pidió a Estados Unidos que respete el derecho de los países soberanos a elegir de manera independiente a sus socios comerciales y tecnológicos. El funcionario chino también acusó a Washington de recurrir a la “manipulación política” para limitar la presencia de empresas de su país.
Washington advierte sobre empresas chinas
La disputa por la tecnología china aumentó después de que Juan Pablo Segura, responsable para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado estadounidense, difundiera la semana pasada un mensaje en el que señaló a varias compañías del gigante asiático.
Entre las empresas mencionadas figuran Huawei, ZTE, Hikvision, Hytera, Dahua y DJI, compañías que tienen presencia internacional en áreas como telecomunicaciones, sistemas de vigilancia, equipos tecnológicos y drones.
Segura sostuvo que la legislación china obliga a determinados proveedores tecnológicos a cooperar con los servicios de inteligencia de Pekín y advirtió que sus productos podrían representar riesgos relacionados con espionaje, ciberataques e interrupciones de redes.
China rechaza estas acusaciones y asegura que sus empresas cumplen las leyes y regulaciones de los países donde desarrollan sus operaciones.
El funcionario estadounidense instó a los países aliados de Washington en América Latina y el Caribe a cambiar “rápidamente” hacia proveedores considerados de confianza, con el argumento de que esta medida contribuiría a proteger la seguridad de los ciudadanos y la soberanía tecnológica de los Estados.
El mensaje fue posteriormente replicado por representaciones diplomáticas estadounidenses en distintos países de la región, aumentando la presión alrededor del debate sobre la utilización de tecnología china en infraestructuras consideradas estratégicas.
Pekín defiende a sus empresas
Lin Jian aseguró que las compañías chinas han contribuido al desarrollo económico y a la creación de empleos en los mercados latinoamericanos. El portavoz sostuvo que estas empresas desarrollan sus actividades de acuerdo con las normas de cada país.
La defensa de la tecnología china se produce en momentos en que Estados Unidos y China mantienen una competencia estratégica que abarca sectores como las telecomunicaciones, la inteligencia artificial, los semiconductores, los vehículos eléctricos y las infraestructuras digitales.
El Gobierno chino también respondió a las acusaciones estadounidenses señalando a Washington por supuestas actividades de vigilancia y ciberataques en Latinoamérica y el Caribe. Sin embargo, durante la rueda de prensa Lin no presentó pruebas específicas para sustentar estas afirmaciones.
La confrontación refleja la creciente importancia de la tecnología china en las relaciones comerciales y diplomáticas de América Latina, una región en la que Estados Unidos y China buscan fortalecer sus respectivas posiciones.
República Dominicana entra en la disputa
La discusión sobre la tecnología china también tuvo repercusiones en República Dominicana. Durante el fin de semana, la Embajada de China en el país respondió a las advertencias difundidas por la representación diplomática estadounidense sobre las empresas tecnológicas chinas.
La reacción diplomática evidencia que la disputa entre Washington y Pekín puede trasladarse a los países latinoamericanos que mantienen relaciones económicas y comerciales con ambas potencias.
Para los gobiernos de la región, el debate sobre la tecnología china plantea decisiones relacionadas con infraestructura, seguridad digital, costos, inversión extranjera y relaciones internacionales.
Mientras Estados Unidos insiste en advertir sobre los posibles riesgos de seguridad asociados con determinados proveedores, China defiende la participación de sus empresas y acusa a Washington de intentar limitar su presencia en los mercados latinoamericanos.
El debate sobre la tecnología china continuará previsiblemente mientras ambos países mantienen posiciones enfrentadas sobre la seguridad de las redes y el acceso de empresas extranjeras a sectores estratégicos.
En este contexto, los países de Latinoamérica y el Caribe quedan ante el desafío de evaluar las alternativas disponibles y determinar qué proveedores utilizarán para desarrollar sus infraestructuras tecnológicas, mientras aumentan las presiones diplomáticas de las dos principales potencias económicas.
La disputa por la tecnología china representa así un nuevo capítulo de la competencia entre Estados Unidos y China por influencia económica, tecnológica y geopolítica en América Latina y el Caribe.
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